N MUNDOS. MUNDO PEQUEÑO ROBERTO LÓPEZ-HERRERO

Adentrarse en un mundo de fantasía parece complicado cuando una ya ha cumplido varios lustros, y más aún cuando su género favorito y más recurrente es el negro. Por eso, cuando vi hace algunos años que Roberto López-Herrero empezaba a escribir una historia fantástica en Wattpad, tuve mis reticencias. Para ser honesta, empecé a leerla solo porque era él quien la escribía. Roberto era un «conocido» de las RRSS y había leído algunas de sus novelas, por lo que decidí concederle el beneficio de la duda.

Nunca he sido demasiado prejuiciosa en cuanto a mis lecturas, pero he de decir que, tal y como empecé a sumergirme en Mundo Pequeño, mis ganas de que publicase otro nuevo capítulo aumentaban a la misma velocidad con la que me lo leía. Así, empecé a adentrarme en un mundo maravilloso que hoy ya podéis disfrutar todos. Sí, DISFRUTAR, porque os aseguro que, aun sin ser aficionados al género fantástico, acabaréis totalmente inmersos en una aventura que no tiene límites de edad ni de género, que podréis disfrutar solos, con vuestros hijos, sobrinos, nietos o alumnos, y que os enamorará desde la primera página.

N MUNDOS. MUNDO PEQUEÑO

A finales del siglo XIX, la joven maestra londinense Susanne Connel hereda la mansión de sus tíos desaparecidos años atrás. No tardará en darse cuenta de que algo extraño ocurre. Una puerta a otro mundo le hará aventurarse en un Universo mágico, tecnológicamente distópico, y vivir múltiples aventuras de la mano de Dangerdollia, un hada steampunk con mal carácter, gatillo rápido y mucha afición a beber; y su gato Raffaello, que guarda todo un secreto. Allí buscará a su familia, encontrará un mundo libre, sin los corsés de su Londres natal, y deberá enfrentarse a toda clase de peligros para volver a su hogar. ¿O preferirá quedarse en Mundo Pequeño, en los N Mundos?

Son muchísimas las cosas que puedo contaros de Mundo Pequeño, pero la más importante para mí es que he vuelto a sentirme niña de nuevo; he disfrutado de una gran aventura como hacía con mis primeras lecturas, cuando aún me costaba sujetar un libro un rato largo sin cansarme, pero que las ganas por conocer más me tenían horas pegada a esa aventura hasta que mis ojos se cerraban por puro cansancio. Dispongo de muy poco tiempo para leer por ocio últimamente, pero Mundo Pequeño apenas me ha durado dos días. He vuelto a hacer anotaciones, me he sorprendido a mí misma intentando descifrar el idioma de las hadas para comprobar, riéndome de mi estupidez, que tenía un diccionario anexo en las últimas páginas de la novela. Porque Roberto lo pone tan fácil al lector que este solo tiene que disfrutar de la aventura.

«Sei Niecerba», como diría Dangerdoll. Sei sadecta, querido Rober.

Londres, finales del siglo XIX. Susanne Connel es una joven de buena familia que hereda la casa de sus tíos, a los que siente más apego que a sus propios padres. A pesar de ser algo rebelde con las normas, Susanne no está preparada para lo que se le avecina. O al menos eso es lo que ella piensa en un primer momento y lo que el lector creerá firmemente en las primeras páginas de la novela. Junto a ella iremos descubriendo el Mundo Pequeño y todas las maravillas que este encierra, junto a gran cantidad de peligros y amenazas que surgirán en los momentos más insospechados. A medida que avanzamos en el propósito de Susanne, el cual deberéis descubrir vosotros mismos, veremos su crecimiento a nivel personal, convirtiéndose en alguien completamente diferente, tanto que a veces ni ella misma se reconoce.

Susanne descubre una misteriosa puerta en el sótano de casa de sus tíos cuando hace limpieza para instalarse allí tras heredarla. Esta parece estar conectada a una extraña máquina, que la curiosidad de Susanne no puede dejar pasar. La puerta se abre y aparece ante ella un mundo desconocido —del que no pienso contaros nada—, y un hada cabreada que vuela hacia ella a toda velocidad. Y aquí llega mi personaje favorito: Dangerdollia, una pequeña hada maleducada, peleona y a la que le gusta mucho el Yumi. He de decir que este pequeño ser me ha arrancado carcajadas y me ha hecho sufrir a partes iguales, tanto que para mí tiene el mismo peso protagonista que Susanne y no concibo la historia sin ella. Su evolución es notable respecto a otros personajes, al igual que ocurre con Susanne, y es una auténtica caja de sorpresas. Maravillosa y desternillante a veces, osada, valiente y descerebrada otras, es un personaje que se ha clavado en mi interior y que no olvidaré jamás. La relación entre Susanne y Dangerdoll se hará tan profunda que, a veces, las esencias de ambas parecerán ser solo una. Es una relación tan intensa y extraordinaria, que crearán una hermandad que Susanne nunca pudo disfrutar con sus propias hermanas, y por la que estarán dispuestas a arriesgar sus propias vidas en más de una ocasión. Simplemente, fantástico.

Pero Susanne no cruzará esa puerta solo junto al hada. Raffaello será otro de sus fieles acompañantes. Como buen felino, demostrará su carácter indomable, a veces soberbio, a veces altivo, pero fiel hasta la muerte con la que considera su «prima», ya que este era el gato de los tíos de Susanne. Será un gran compañero de viaje para esta, aunque a veces para el propio desespero de ambos, pero que el vínculo que existe entre ellos les mantendrá unidos a las duras y a las maduras. A los que somos amantes de los gatos no nos costará reconocer ciertas actitudes en este personaje, al que acabaremos adorando, tal y como él dice, como hacían los egipcios.

Al trío se irán uniendo otros compañeros de viaje, seres fantásticos inimaginables, algunos de ellos antiguos amigos de Susanne —y algún enemigo— que no pararán de sorprendernos. Porque este viaje es una sorpresa continua, algunas agradables, otras peligrosas, en un mundo repleto de detalles que harán que nuestra imaginación nunca deje de volar, y en el que el tiempo fluye de forma muy diferente al que vivimos los humanos, haciéndolo apasionante a la par que desconcertante, por lo que la diversión está garantizada.

He de resaltar que, entre las muchas enseñanzas que podemos extraer de esta historia, las cuales iréis descubriendo vosotros mismos, destaca el gran amor y respeto que tiene el autor por los animales, a los que dota de una dignidad e inteligencia que los humanos nos empeñamos en arrebatarles en nuestra más absoluta soberbia, y que son parte absolutamente imprescindible en la historia, sin los cuales no existiría y carecería de todo interés. Hoy, varios años ha desde que conocí a Rober, he reconocido de inmediato a los miembros de su bella familia, los que siguen estando y los que ya se fueron, lo cual me ha hecho disfrutar de un sentimiento de cercanía y amor mucho mayor, ya que he podido disfrutar de esos preciosos bichejos y de la relación que tienen con sus papás humanos. Por resaltar algo, hay una escena casi al final con Raffaello que me ha roto el alma, y que me emociona aún al recordarla mientras os escribo esto.

Pero no penséis que Mundo Pequeño es solo una novela de fantasía, es todo un MUNDO real, con sus propios idiomas, banda sonora (pronto, de la mano de @CountBlissett) , Yumi (N cócteles) e incluso una línea de joyas creadas por Plataica a partir de este universo ideado por Roberto.

Podría seguir describiendo un millar de cosas destacables de la novela, podría seguir alabando a Roberto López-Herrero por escribir esta excepcional historia, pero en el género de aventuras y fantasía, como en la vida misma, todo depende del ojo que mire y el corazón que sienta. Por eso os recomiendo totalmente su lectura. A veces es necesario volver a mirar la vida con los ojos de un niño, y en Mundo Pequeño experimentareis la sensación de volver a serlo, aunque al menos sea durante el tiempo que os dure la novela entre las manos. Compradla en vuestra librería de barrio si os es posible y mantengámoslas vivas. Si no, siempre podréis encontrarla en Amazon. Os recomiendo la versión en papel para que podáis disfrutar la portada, una preciosidad y todo un trabajazo.

Disfrutadla, sentidla y sobre todo ¡vividla! Yo pienso volver al Mundo Pequeño cada poco tiempo.

Y por último, unas palabras para ti, Rober:

Gracias, gracias, gracias por regalarnos esta historia, por hacerme sentir una niña de nuevo y leer con los ojos ávidos de quien descubre el mundo por primera vez. Espero que esta historia tenga continuidad porque ya echo de menos a estos personajes, que se han convertido en parte de mi familia. Espero y deseo que el Mundo Pequeño se llene de lectores ansiosos por disfrutarlo.

Yap, Mundo Pequeño Sei Fajna, querido.

¡Yumi le vi!

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